
La más reciente edición de los premios Grammy dejó en evidencia que la música, el cambio cultural y los derechos humanos SÍ TIENEN QUE VER .
En un contexto marcado por el odio, la desesperanza y el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, por redadas del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos), varios artistas decidieron ser parte de la conversación en el escenario más visible de la industria musical para alzar su voz frente a estas medidas tomadas por el gobierno de Trump y exigir dignidad para todas las personas migrantes.
Hoy resaltamos estas declaraciones y explicamos por qué son necesarias.
Nombrar al ICE, es nombrar la violencia
Bad Bunny, el artista puertoriqueño que ganó el Grammy al Mejor Albúm del Año con el álbum Debí Tirar Más Fotos, inició su discurso diciendo:
“Antes de decir gracias a Dios, voy a decir: Fuera ICE” en una referencia directa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
Luego, continúo diciendo: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens; somos humanos, somos americanos”.
“El odio se vuelve más poderoso, con más odio. Lo único que es más poderoso que el odio es el amor. Así que, por favor, necesitamos ser diferentes.”

Bad Bunny ha sido crítico frente a los discursos de odio y medidas deshumanizantes que ha tomado el gobierno de Trump contra los migrantes.
Bad Bunny se convierte en el primer artista latino en ganar el Grammy a Álbum del Año con un disco completamente en español. En un espacio históricamente dominado por el inglés y por una lógica anglocéntrica.
La lengua no es solo un medio para comunicarnos, sino un campo político y de identidad. Durante décadas, a las comunidades migrantes y afrodescendientes se les ha exigido traducirse, adaptarse o silenciarse para ser “aceptadas”. Que un artista cante en español, gane el máximo reconocimiento y, además, use ese espacio para denunciar la violencia estatal, rompe con esa lógica de subordinación cultural.
Así mismo la artista estadounidense Billie Eilish, quien ganó premio a Mejor Canción del Año, por su parte, introdujo una dimensión histórica fundamental al afirmar en su discurso que: “Nadie es ilegal en tierra robada”.
Esta frase conecta la discusión migratoria con el origen colonial de Estados Unidos y resalta que las fronteras que hoy se toman con violencia fueron construidas sobre el despojo de pueblos originarios.

La dignidad de las mujeres también se disputa dentro de la industria musical

El discurso de Lady Gaga, (ganadora premio a Mejor álbum Pop Vocal) estuvo centrado en la necesidad de que las mujeres defiendan su voz en una industria dominada por hombres, amplía el marco de la discusión porque la dignidad de las mujeres también se ve afectada por las desigualdades que se reproducen en los sistemas culturales y económicos.
Como CDD-Colombia exaltamos que algunos artistas en esta edición de los Grammys pusieran en la conversación temas fundamentales para la dignidad humana.
Su mensaje en este escenario de visibilidad es necesario porque nos recuerda que la música también es política, que tiene impacto, que sus acciones y su discurso también son una forma de resistir. Es importante que personajes con tanta visibilidad nombren las injusticias, violencias y la vulneración de derechos humanos.
La música, como lenguaje cultural, tiene la capacidad de nombrar lo que el poder intenta ocultar: que las personas migrantes son vidas con historias y con derechos.